Este artículo puede parecer un poco de manual. Incluso, puede parecer innecesario a estas alturas. Sin embargo, en Estudionet somos de la opinión que nunca hay que olvidar las bases de las que partimos en el camino, o correremos el riesgo de equivocarnos cuando hayamos avanzado. Además, este tipo de post nos ayudan a poner los pies en el suelo, a empresas y clientes.

El llamado SEO, o Posicionamiento Web Orgánico, es un trabajo en el que hay que poner ganas, esfuerzo y sobre todo, paciencia. A menudo, ya no tanto como antes, por fortuna, nos encontramos con páginas web que tardan en escalar posiciones, incluso puede parecer eterno. Si lo estamos haciendo todo bien, ¿qué ocurre? Muy sencillo.

Para empezar, en pleno siglo XXI ya está casi todo inventado, por lo que en todo el mundo habrá miles de empresas que se dediquen a lo mismo que la nuestra. O al menos que se quieran posicionar en nuestro mismo sector. Es decir, somos muchos más de los que creemos en esta carrera.

Para seguir, optimizar una Web no es un trabajo de dos tardes. Hay que dedicar tiempo. Lo ideal es crear una Web pensando en la optimización, por lo que el trabajo será más fácil, pero no más corto. El término ‘optimizar’ se refiere al trabajo que se ha de desempeñar desde las entrañas de la página Web para adecuarlas a las reglas impuestas por los buscadores. Si hiciéramos un símil entre el posicionamiento Web y una competición, deberíamos pensar que para presentarse a cualquier tipo de prueba hay que cumplir con unos requisitos básicos, impuestos por un árbitro, además de cumplir con las normas de participación. Lo mismo ocurre en el posicionamiento Web. Y la optimización es uno de esos requisitos. Se une a esto el nuevo cambio de Google, ‘Penguin’, un algoritmo que exige más calidad y sobre todo, más juego limpio. Nada de trampas, nada de atajos. Todos por el mismo camino.

El otro gran factor es que, como hemos dicho antes, hay un órgano regidor que pone las normas, un árbitro. Ese es por excelencia, si hablamos de empresas españolas, Google. El gigante pone las reglas que hemos de seguir, pero además supervisa que todo esté bien. Además, tras haber supervisado que cumplimos los requisitos, hay que entrar en la carrera. Y entonces es cuando hay que cumplir las otras normas. ¿Cuáles son? El contenido realmente dinámico, fresco e interesante. Si nos movemos, nos actualizamos continuamente y, sobre todo, lo hacemos bien, conseguiremos avanzar. Si lo único que hacemos es meter la cabeza en internet, no valdrá de nada. Tendremos que motivar a los usuarios, ir a ellos para que ellos vengan a nosotros, ofrecerles lo que buscan. En resumen, cumplir con las reglas impuestas.

Por tanto, tras barajar estos tres grandes factores a grandes rasgos, queda clara una cosa, el SEO no es trabajo de un par de meses. Es un trabajo continuo, un trabajo que tarda en dar sus frutos. Algunos prometen milagros. Pero hay que prometer realidades. El SEO es esfuerzo y tesón trabajados con calma y paciencia. Porque la meta que alcanzaremos ha de ser para perdurar todo lo posible, y no está en la primera posición, sino en mantenerse, es decir, es una meta que se alarga en el tiempo tanto como haga falta para ayudarnos a que un día, realmente seamos conocidos por ofrecer contenido, servicios y/o productos de calidad, y la gente no nos busque en internet por palabras clave, sino por nuestro nombre.

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