“Se hacen páginas web”. Si en lugar de estar hablando del universo online, lo estuviéramos haciendo de un mercadillo junto a una plaza de toros, seguramente no sería difícil ver ese cartel en algún puesto.

También probablemente la frase ‘el que no está en Internet, es como si no existiera’ ha hecho mucho daño. Hoy en día, todo el mundo cree imprescindible una página web, aunque poca gente se pregunta para qué.
Hasta tal punto llega la situación, que un paseo por la Red nos muestra infinidad de páginas cuyo único efecto es hablar muy mal de sus dueños o empresas.
El problema es que en Internet nos permitimos lujos que jamás nos permitiríamos en el mundo físico. Nadie diseñaría un escaparate con productos antiguos, mal cuidados, con un diseño obsoleto o falto de atractivo o incluso con fallos de todo tipo.

Todo eso lo hacemos en la Red. ¿Por qué? La verdad es que la respuesta no está muy clara. Pero pasa. Pasa cada día.

Cuando un cliente potencial se dirige a nosotros, en Estudionet, buscando el desarrollo de un sitio web, la primera pregunta es siempre la misma: ¿qué es lo que quieres conseguir con tu página? El resultado de dicha pregunta, en un porcentaje no pequeño de las ocasiones, es que el negocio no se cierra; bien porque el cliente no sabe para qué quiere la web y termina desistiendo o bien porque se da cuenta de que no la necesita.
Sinceramente: tener una web simplemente ‘porque hay que estar’ es, para nosotros, una muy mala decisión; sobre todo porque en casi el 100% de los casos, la consecuencia a corto o medio plazo es una web descuidada, sin actualizar y que termina hablando mal de la empresa.
Hay cosas que, como el valor en la ‘mili’ (perdonarán quienes esto de la ‘mili’ les quede muy lejos) se supone. Que una web debe ser fácil de usar y tener un diseño atractivo y que responda a las expectativas y gustos de nuestro público objetivo (posibles clientes) es de Perogrullo.
Si pretendemos conquistar clientes, huelga decir que hay que darles lo que buscan… también en diseño, utilidades y funcionalidad de nuestra web.
Pero además, es básico que nuestra web tenga un plan, una estrategia, que persiga unos objetivos y cuente con recursos para conseguirlos. Es lo que llamamos ‘estrategia web’ o ’2.0’ y ello empieza antes de desarrollar la web y no acaba nunca, es decir, que la parte más importante de la misma se inicia cuando se lanza la web.
¿Planificamos o ‘vendemos churros’?

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